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Dame de Beber

La Cuaresma normalmente la relacionamos con el desierto. Sin embargo, las lecturas de este domingo nos muestran cómo este tiempo de preparación para la Pascua también nos habla de manantiales inesperados. Desde la roca golpeada por Moisés, que escucharemos en la primera lectura, hasta el diálogo íntimo de Jesús con la samaritana en el Evangelio, descubrimos -junto a San Pablo- que la iniciativa de la salvación siempre es de Dios. Por ello, cabe preguntarnos: ¿Somos realmente conscientes de que el amor incondicional nos justifica, nos embellece interiormente y nos da el coraje necesario para abandonar viejas seguridades y nacer de nuevo en el Espíritu?


Salmo

Salmo 94, 1-2. 6-7c. 7d-9 R/. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: «No endurezcáis vuestro corazón».

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos. R/.

Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía. R/.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras». R/.


Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 5, 1-2. 5-8

Hermanos:
Habiendo sido justificados en virtud de la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo, por el cual hemos obtenido además por la fe el acceso a esta gracia, en la cual nos encontramos; y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.

Y la esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado.

En efecto, cuando nosotros estábamos aún sin fuerza, en el tiempo señalado, Cristo murió por los impíos; ciertamente, apenas habrá quien muera por un justo; por una persona buena tal vez se atrevería alguien a morir; pues bien: Dios nos demostró su amor en que, siendo nosotros todavía pecadores, Cristo murió por nosotros.


Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan 4, 5-42

En aquel tiempo, llegó Jesús a una ciudad de Samaría llamada Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José; allí estaba el pozo de Jacob.

Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al pozo. Era hacia la hora sexta.

Llega una mujer de Samaria a sacar agua, y Jesús le dice:
«Dame de beber».

Sus discípulos se habían ido al pueblo a comprar comida. La samaritana le dice:
«¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?» (porque los judíos no se tratan con los samaritanos).

Jesús le contestó:
«Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice “dame de beber”, le pedirías tú, y él te daría agua viva».

La mujer le dice:
«Señor, si no tienes cubo, y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas el agua viva?; ¿eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?».

Jesús le contestó:
«El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna».

La mujer le dice:
«Señor, dame esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí a sacarla».

Él le dice:
«Anda, llama a tu marido y vuelve».

La mujer le contesta:
«No tengo marido».

Jesús le dice:
«Tienes razón, que no tienes marido: has tenido ya cinco, y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho la verdad».

La mujer le dice:
«Señor, veo que tú eres un profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte, y vosotros decís que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén».

Jesús le dice:
«Créeme, mujer: se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis a uno que no conocéis; nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que lo adoren así. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y verdad».

La mujer le dice:
«Sé que va a venir el Mesías, el Cristo; cuando venga, él nos lo dirá todo».

Jesús le dice:
«Soy yo, el que habla contigo».

En esto llegaron sus discípulos y se extrañaban de que estuviera hablando con una mujer, aunque ninguno le dijo: «¿Qué le preguntas o de qué le hablas?».

La mujer entonces dejó su cántaro, se fue al pueblo y dijo a la gente:
«Venid a ver un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho; ¿será este el Mesías?».

Salieron del pueblo y se pusieron en camino adonde estaba él. Mientras tanto sus discípulos le insistían:
«Maestro, come».

Él les dijo:
«Yo tengo un alimento que vosotros no conocéis».

Los discípulos comentaban entre ellos:
«¿Le habrá traído alguien de comer?».

Jesús les dice:
«Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra.

¿No decís vosotros que faltan todavía cuatro meses para la cosecha? Yo os digo esto: levantad los ojos y contemplad los campos, que están ya dorados para la siega; el segador ya está recibiendo salario y almacenando fruto para la vida eterna: y así, se alegran lo mismo sembrador y segador.

Con todo, tiene razón el proverbio: uno siembra y otro siega. Yo os envié a segar lo que no habéis trabajado. Otros trabajaron y vosotros entrasteis en el fruto de sus trabajos».

En aquel pueblo muchos samaritanos creyeron en él por el testimonio que había dado la mujer: «Me ha dicho todo lo que he hecho».

Así, cuando llegaron a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. Todavía creyeron muchos más por su predicación, y decían a la mujer:
«Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo».

https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy/lecturas/



SALMO 43 DE LA BÍBLIA CATÓLICA - ORACIÓN PARA PEDIR UN FAVOR A DIOS Y FE




SALMO 43, UNA ORACIÓN QUE NOS AYUDA A AFIANZAR LA CONFIANZA EN DIOS Y A PEDIR CON FERVOR A ÉL CUALQUIER COSA O FAVOR QUE NECESITEMOS QUE SE NOS SEA OTORGADA. Cuando utilizamos el Salmo 43, estamos partiendo específicamente de lo que se puede conocer como un pensamiento creador, de algún objetivo que pretendemos alcanzar a través del uso del Salmo. Este se puede considerar un pensamiento inmerso en tener la fe para poder obtener el favor de Dios que estamos buscando para lograr las cosas que deseamos. Algo que muchas personas ignoran es que estamos inmersos en un entorno donde Dios es omnipresente. Si sabemos utilizarla, podemos sacar el mejor provecho siempre y cuando utilicemos esa oración en pro de cosas buenas que nos permitan crecer espiritualmente. CONSEJOS ANTES DE UTILIZAR EL SALMO 43 Una de las energías más increíble que poseen las personas pero que la desconocen, es la unión que tenemos a Dios directamente con nuestra alma”. El pensamiento, el amor y las palabras se convierten en realidad, teniendo en cuenta que el pensamiento puede ser el hacedor de una importante cantidad de cosas. Por ello debemos siempre estar pendiente de alabar a Dios, de creer en Él y de proteger nuestra boca y lengua de las malas palabras y de los malos pensamientos. Es en la mente en donde se le da comienzo a todas las cosas buenas y las cosas malas, lo que significa que en pocos términos, el pensamiento puede llegar a ser considerado el creador de todas las cosas. Es importante mencionar que antes de usar el Salmo 43 también se le puede añadir la fuerza que tiene la voz acompañada de su gran energía además de otra importante cantidad de elementos. Esto permitirá que pueda ser más fácil alcanzar cualquier cosa que nos propongamos. Si, además de esto, le podemos agregar cantos y música, sin lugar a dudas la oración del Salmo 43 podrá tener mucha más fuerza. Por esta razón, invitamos a las personas a realizar algunas oraciones pidiendo por lo que quieren, específicamente cosas que beneficien su entorno espiritual e integral. ¿PARA QUÉ SIRVE EL SALMO 43? El Salmo 43 es muy recomendable pues su poder es fuerte. Es una oración especialmente indicada para las personas que tienen intenciones de adquirir o desean tener la posibilidad de cumplir todos sus sueños y anhelos (siempre y cuando sean buenos).
Reflexión: El Salmo 43 es un clamor desesperado a Dios por justicia y vindicación en medio de la adversidad. El salmista, víctima de la opresión y la injusticia, busca la intervención divina para restaurar su paz y su honor. Este Salmo es un recordatorio de que Dios es justo y que siempre defenderá a los que buscan su justicia. A pesar de las dificultades y las pruebas, el salmista mantiene la esperanza en la fidelidad de Dios y en su poder para liberarlo del mal. Este Salmo es una fuente de fortaleza y motivación para aquellos que enfrentan desafíos en su vida.


🟢 HABLABA con los ÁNGELES y la VIRGEN, San Alonso Rodríguez, el santo portero


YA VOY SEÑOR, que frases tan HERMOSA 

YA SOY SEÑOR


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Estoy a su disposición para cualquier información..


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